Calle 140 No. 10A - 48 Of. 504 Bogotá, D.C. Colombia

La polinización, un mecanismo para la producción sostenible de alimentos

El rápido crecimiento demográfico que ha sufrido la humanidad en los últimos 70 años, pasando de los 2.000 millones en 1950 a los más de 7.000 millones de habitantes en 2019, pone de manifiesto los importantes retos que tiene la humanidad para solventar sus necesidades, en particular la producción de alimentos. En este sentido y de acuerdo a los objetivos del desarrollo sostenible propuestos por la ONU, es necesario fomentar estrategias que permitan la producción de alimentos nutritivos e inocuos, una agricultura social y ambientalmente responsable.

Los servicios ecosistémicos se pueden definir como los beneficios directos o indirectos que podemos obtener debido a la protección de la naturaleza, que se derivan de las relaciones que se presentan entre los seres vivos y su ambiente físico. El acceso al agua, la regulación del clima o de las plagas, la producción de alimento, o incluso la salud mental son algunos ejemplos de los servicios que la humanidad puede obtener de la conservación de la naturaleza, de los bosques, de las selvas, de los páramos o del mismo océano. Son servicios invaluables y de los que inexorablemente dependemos para nuestra supervivencia como cultura y especie.

Uno se los servicios ecosistémicos que ha llamado la atención en la última década es el servicio de la polinización. Es una interacción que involucra y favorece tanto la reproducción de las plantas como la supervivencia de los animales. Los animales al visitar las flores por alimento o por refugio, transportan los espermatozoides contenidos en el polen, de una flor a otra, facilitando así, la formación de semillas las cuales darán origen a nuevas plantas. La polinización es por lo tanto, determinante en los ecosistemas naturales ya que permite su funcionamiento y su renovación, contribuyendo así, a la oferta constante de los servicios ecosistémicos.

En la agricultura, el servicio ecosistémico de la polinización juega un rol fundamental, debido a que puede incrementar la calidad y cantidad de la producción de los cultivos. Aves, murciélagos, mariposas, moscas y las ya reconocidas abejas son considerados polinizadores importantes de más de un tercio de los alimentos que consumimos a diario. Sin embargo y a pesar de su importancia, las malas prácticas agrícolas pueden afectar las comunidades de polinizadores, hecho que ha llamado la atención no solamente de conservacionistas sino también de los gobiernos y del público en general. La deforestación de bosques, la contaminación o degradación de suelos o de acuíferos o el mal uso de productos fitosanitarios son algunos factores asociados a la agricultura que ponen en riesgo no solo las poblaciones de polinizadores sino también de un sinfín de organismos benéficos para los cultivos.

Related Posts